jueves, 16 de junio de 2011

Sobre la sagrada belleza




"Pues la belleza no es nada sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible."

Rainer Maria Rilke

jueves, 12 de mayo de 2011

Ya no


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.

Idea Vilariño

martes, 26 de octubre de 2010

Sobre el erotismo


En la década de los cuarenta, Anaïs Nin y Henry Miller sobrevivieron un

tiempo escribiendo cuentos eróticos para un hombre que les pagaba por

página. Este cliente, que se hacía llamar el Coleccionista, permaneció siempre

anónimo llenando de indignada curiosidad a los dos grandes autores que

prestaron su talento y su pluma para satisfacer sus caprichos. Este

coleccionista de pornografía no apreciaba el estilo y en repetidas ocasiones les

exigió que “se saltaran la poesía” y se concentraran en el sexo, porque lo

demás no les interesaba. Anaïs Nin le escribió una carta en la que define

magistralmente la esencia del erotismo:

Querido coleccionista: Le odiamos. La sexualidad pierde su fuerza y su magia cuando se hace explícita, automática, exagerada, cuando se convierte en una obsesión mecánica. Llega a ser aburrida. Usted nos ha enseñado mejor que nadie lo erróneo que es no combinarla con la emoción, la sed, el deseo, la lujuria, los antojos, los caprichos, los lazos personales, las relaciones más profundas, que cambian su color, su sabor, sus ritmos y sus intensidades.

No sabe usted lo que se pierde con su análisis microscópico de la actividad sexual y la exclusión de todo lo demás, sin el combustible que la enciende: lo intelectual, lo imaginativo, lo romántico, lo emotivo. Es todo esto lo que da a la sexualidad sus sorprendentes texturas, sus sutiles transformaciones, sus elementos afrodisiacos. Usted reduce el mundo de sus sensaciones. Lo está marchitando, lo hace pasar sed, lo deja sin sangre... No hay dos pieles que tengan la misma textura, nunca hay la misma luz, ni la misma temperatura ni las mismas sombras, ni tampoco el mismo gesto; porque el amante, cuando está encendido por un verdadero amor, puede recorrer la interminable historia de tantos siglos de cuentos de amor. Una enorme gama, enormes cambios de época, variaciones de madurez e inocencia, perversidad y arte, animales graciosos y naturales.

sábado, 23 de octubre de 2010


“En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir.
En ese momento sabemos todo lo que fue y será.
El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan.
Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura.
Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites.
Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos.
Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es en este momento la vida.
Que eso nos baste."

José Saramago

miércoles, 6 de octubre de 2010

Letra: Juan Sasturain. Música: Rimsky-Korsakov



De Clase Unica

Dicen que hay

dos clases de mujeres:

las que te cobran y

las que te lo hacen pagar.

La que yo digo es de clase única.

No tiene

caja habilitada y ya gastó

su talonario de facturas

en el último ejercicio

registrado en común.

Ahora sólo espera

que yo llegue

regalado.

Dicen que hay

dos clases de regalos:

los que se esperan y

los que se hacen esperar.

El que yo digo es de clase única.

Se empaqueta

solo

se pone

el moño desde adentro y

se arrima

a la puerta de su amor

a esperar que le abran.

Dicen que hay

dos clases de amor:

el que te mata y

el que no te deja vivir.

El que yo digo es de clase única.

Pasta en la reserva

para animales

en vías de extinción,

se cuida

con fervor de resucitado y ya

no muerde:

come de la mano y hasta

se deja domesticar sin que

se le marchiten

los colores

o lo espante

la muerte.

Dicen que hay

dos clases de muerte

pero no es cierto:

sólo hay una

y ya pasó.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Alegres alegrias

Puesta a ver la alegre alegria con la que los muchachos de la casa se disponen a la parranda de primavera, me dio por pensar en el cuento del cielo, y en las veces en que no solo me lo he creido, sino que lo he vivido y disfrutado. Como el Wolfgang, que me lo hace creer cada vez que escucho su concierto para clarinete...y me voy al cielo por un ratito, y vuelvo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

martes, 8 de junio de 2010

El amor en los tiempos del cólera



El doctor Juvenal Urbino la sintió deslizarse junto a él como un animalito azorado, tratando de quedar lo más lejos posible en una litera donde era dificil estar dos sin tocarse. Le cogió la mano, fría y crispada de terror, le entrelazó los dedos, y casi con un susurro empezó a contarle sus recuerdos de otros viajes de mar. Ella estaba tensa otra vez, porque al volver a la cama se dio cuenta de que él se había desnudado por completo mientras ella estaba en el baño, y esto le revivió el terror del paso siguiente. Pero el paso siguiente demoró varias horas, pues el doctor Urbino siguió hablando muy despacio, mientras se iba apoderando milímetro a milímetro de la confianza de su cuerpo. Le habló de París, del amor en París, de los enamorados de Paris que se besaban en la calle, en el ómnibus, en las terrazas floridas de los cafés abiertos al aliento de fuego y los acordeones lánguidos del verano, y hacían el amor de pie en los muelles del Sena sin que nadie los molestara. Mientras hablaba en las sombras, le acarició la curva del cuello con la yema de los dedos, le acarició las pelusas de seda de los brazos, el vientre evasivo, y cuando sintió que la tensión había cedido hizo un primer intento por levantarle el camisón de dormir, pero ella se lo impidió con un impulso típico de su caracter. Dijo "Yo lo sé hacer sola". Se lo quitó, en efecto, y luego se quedó tan inmóvil, que el doctor Urbino hubiera creido que ya no estaba ahí, de no haber sido por la resolana de su cerpo en ls tinieblas.

Al cabo de un rato volvió agarrarle la mano, y entonces la sintió tibia y suelta, pero húmeda todavía de un rocío tierno. Permanecieron otro rato callados e inmóviles, él acechando la ocasión para el paso siguiente, y ella esperándolo sin saber por dónde, mientras la oscuridad iba ensanchándose con su respiración cada vez más intensa. El la soltó de pronto y dio el salto en el vacío: se humedeció en la lengua la yema del cordial y le tocó apenas el pezón desprevenido y ella sintió una descarga de muerte, como si le hubiera tocado un nervio vivo. Se alegró de estar a oscuras para que él no le viera el rubor abrasante que la estremeció hasta las raíces del cráneo. "Calma -le dijo él, muy calmado-. No se te olvide que las conozco". La sintió sonreir y su voz fue dulce y nueva en las tinieblas.

domingo, 7 de febrero de 2010

Vivimos fuera del tiempo


“Aquella sonrisa y aquel gesto tenían encanto y elegancia, mientras que el rostro y el cuerpo ya no tenían encanto alguno. Era el encanto del gesto, ahogado en la falta de encanto del cuerpo. Pero aquella mujer, aunque naturalmente tenía que saber que ya no era hermosa, lo había olvidado en aquel momento. Con cierta parte de nuestro ser vivimos todos fuera del tiempo.”

Fragmento de La Inmortalidad.
Milan Kundera

sábado, 6 de febrero de 2010

jueves, 28 de enero de 2010

"Una máscara hecha de pétalos de amapola" Homenaje a J. D. Salinger


" Único hijo de un acaudalado matrimonio de misioneros, el "hombre que ríe" había sido raptado en su infancia por unos bandidos chinos. Cuando el acaudalado matrimonio se negó (debido a sus convicciones religiosas) a pagar el rescate para la liberación de su hijo, los bandidos, considerablemente agraviados, pusieron la cabecita del niño en un torno de carpintero y dieron varias vueltas hacia la derecha a la manivela correspondiente. La víctima de este singular experimento llegó a la mayoría de edad con una cabeza pelada, en forma de nuez (pacana) y con una cara donde, en vez de boca, exhibía una enorme cavidad ovalada debajo de la nariz. La misma nariz se limitaba a dos fosas nasales obstruidas por la carne. En consecuencia, cuando el "hombre que ríe" respiraba, la abominable siniestra abertura debajo de la nariz se dilataba y contraía (yo la veía así) como una monstruosa ventosa. (El Jefe no explicaba el sistema de respiración del "hombre que ríe" sino que lo demostraba prácticamente.) Los que lo veían por primera vez se desmayaban instantáneamente ante el aspecto de su horrible rostro. Los conocidos le daban la espalda. Curiosamente, los bandidos le permitían estar en su cuartel general-siempre que se tapara la cara con una máscara roja hecha de pétalos de amapola. La máscara no solamente eximía a los bandidos de contemplar la cara de su hijo adoptivo, sino que además los mantenía al tanto de sus andanzas; además, apestaba a opio. Todas las mañanas, en su extrema soledad, el "hombre que ríe" se iba sigilosamente (su andar era suave como el de un gato) al tupido bosque que rodeaba el escondite de los bandidos. Allí se hizo amigo de muchísimos animales: perros, ratones blancos, águilas, leones, boas constrictor, lobos. Además, se quitaba la máscara y les hablaba dulcemente, melodiosamente, en su propia lengua. "

El hombre que ríe (fragmento)

sábado, 2 de enero de 2010

martes, 3 de noviembre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Amo a esta mujer..

...que despliega con impudicia toda su pasión, su excelente voz, sus ganas de jugar y hacer jugar, su alegría,la danza,su picardía, su risa, su belleza...La Belleza. Qué más se le puede pedir a alguien?
Que lo disfruten, y mírenlo hasta el final!

viernes, 7 de agosto de 2009

Decir no...


7

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.


11

Qué asco
qué vergüenza
este animal ansioso
apegado a la vida.


17

Si te murieras tú
y se murieran ellos
y me muriera yo
y el perro
qué limpieza.


18

Si solos
qué
estemos solos.
Estemos solos
pues
dejémonos de cosas.

Idea Vilariño

jueves, 23 de julio de 2009

La Luna, por Kila Tumal


Cuanto cuesta despertar sin enloquecer
La luna observa fría nuestra
inhumanidad
Lejana, se aleja cada vez más
Lejanos, quieren que uno tema
ser

Es que no sé si hay algo que contarnos
Si nadie está dispuesto a
escucharse
La magia surge al encontrarnos
Tanto apilado y
nada...nada...
Algo está mal... algo está mal...
Y no soy yo
Y ahí van,
casi sin respirar
Quién se presta para el sacrificio del hoy
Somos el
sacrificio del hoy
Es que no sé si hay algo que contarnos
Si nadie está
dispuesto a escucharse
La magia surge al encontrarnos
Tanto apilado y
nada...

Cuanto cuesta despertar sin enloquecer
La luna observa fría nuestra
inhumanidad
Lejana, se aleja cada vez más
Lejanos, quieren que uno tema
ser

Yo soy donde el cielo se rompe
Donde las mil estrellas son una
Me encuentran en la cuna
Donde sé que no hay nada que saber
El mundo quiere ser
uno
Y estallarse en mi
Quebrarse en mi
Tengo la mirada posada en ti
Y cada
tanto me olvido

Somos la gota de un mar
Que ya no está más seco
Sus aguas
irán creciendo
La luna impulsando su marea
Espera el momento, lo crea
Y yo
vuelvo a cantar que el
Mundo quiere ser uno
Y estallarse en mi
Vivir por
siempre en mi
Tengo la mirada posada en ti
Y cada tanto me olvido
Cada
tanto me olvido de mi.

Kila Tumal
Es una banda musical de jóvenes compositores, La luna es una de las letras de sus canciones.
Foto, Franco De Marco

martes, 14 de julio de 2009

La Patria


Esta tierra sobre los ojos,

este paño pegajoso negro de estrellas impasibles,

esta noche continua, esta distancia.

Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,

pobre sombra de país, lleno de vientos,

de monumentos y espamentos,

de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,

escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,

repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando

de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.

Pobres negros.

Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,

dónde el que come los asados y te tira los huesos.

Malandras, cajetillas, señores y cafishos,

diputados, tilingas de apellido compuesto,

gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,

centrofordwards, livianos, Fangio solo, tenientes

primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos

bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,

secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,

contraflor al resto.Y qué carajo,

si la casita era su sueño, si lo mataron en pelea,

si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva. -





Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.

Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,

te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña

envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,

mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate

con su verde consuelo, lotería del pobre,

y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos

para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.

Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,

pobres blancos que viven un carnaval de negros,

qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,

en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,

en los ranchos que paran la mugre de la pampa,

en las casas blanqueadas del silencio del norte,

en las chapas de zinc donde el frío se frota,

en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.

Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,

vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,

tercera posición, enegía nuclear, justicialismo, vacas,

tango, coraje, puños, viveza y elegancia.



Tan triste en lo más hondo de1 grito, tan golpeado

en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.

Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo

saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,

no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.

La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,

ser argentino es estar triste, ser argentino es estar lejos.



Y no decir: mañana,

porque ya basta con ser flojo ahora.

Tapándome la cara

(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)

me acuerdo de una estrella en pleno campo,

me acuerdo de un amanecer de puna,

de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,

de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos

quemando un horizonte de bañados.

Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles

cubiertas de carteles peronistas, te quiero

sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,

nada más que de lejos y amargado y de noche.

Julio Cortázar
(Gracias por recordárnoslo Ana!)

Donado para la memoria por Ana Danich

domingo, 12 de julio de 2009

No me acuerdo


No me acuerdo de la Primera Guerra Mundial pero la leí hace mucho
No me acuerdo de mi primer viaje a Acapulco pero sí de haber leído Crónica de una muerte anunciada en la vieja carretera interminable.
No me acuerdo de ninguna mujer de principios de siglo que no sea Margarita.
No me acuerdo de qué color era el sillón en el que escuché caer el hacha de Raskólnikov. Un sonido apagado que aun corta en mis oídos.
No me acuerdo de ningún cacique mexicano que no se parezca a Pedro Páramo.
No me acuerdo de ninguna cuerda que no haya ahorcado a un inocente.
No me acuerdo de cien años a menos que estén tan apretados.
No me acuerdo de ninguna fuga que no haya sido interminable.
No me acuerdo ya de mis amigos, mejor me acuerdo de Dunois, Billard y el señor Lacaze.
No me acuerdo de haber olido nunca un cadáver, sé que huele a podredumbre, a leche fermentada, al elíxir de las hienas.
No me acuerdo de haber entrado en un panteón sino era en busca de Balzac, Cioran, Duras.
No me acuerdo de más tristes tigres que de tres.
No me acuerdo de ningún lunes que no sea aquel en que se inició la eternidad.
No me acuerdo de haber querido ir a África hasta que se volvió una cuestión personal.
No me acuerdo qué gritaban en la calle mientras Bartleby se negaba nuevamente a hacerlo.
No me acuerdo de la metempsicosis aunque sé que puede llegarse a ella enlazando una jarcia.
No me acuerdo de la Caja de Pandora pero sí de la idiotez de Epimeteo.
No me acuerdo de ninguna tentación que no nazca del amor por el fracaso.
No me acuerdo de ningún silencio que no esconda un ruido de fondo.
No me acuerdo qué estaba comiendo mientras cortaban la cabeza a Damasceno.
No me acuerdo de 1984 aunque recuerdo 1984.
No me acuerdo de ninguna vida que no sea minúscula.
No me acuerdo de un viaje mejor que del que lleva de la cama al escritorio.
No me acuerdo de un calor tan sofocante como el capaz de derretir un par de alas en el aire.
No me acuerdo del lugar en que se encuentra el Mississippi, me acuerdo de que ruge como mil fierros chocando.
No me acuerdo de mejor comedia que la nuestra.
No me acuerdo de París más que de noche.
No me acuerdo de ningún viejo que no sea un pobre Rey Lear.
No me acuerdo de haber oído insultos que los que repite siempre Parra.
No me acuerdo de ninguna infancia apacible.
No me acuerdo de haber visto una serpiente que no se alimentara de elefantes.
No me acuerdo del frío de la nieve, sí del riesgo de no atinar a encender unos cerillos.
No me acuerdo de haber estado en presencia de un oso y aún me aterra el filo de sus garras.
No me acuerdo de haber despertado con la nota de una mujer en la almohada pero Carlota me dejó una nota que decía: Volveré al medio día. Y después de su inicial: O quizá más tarde.
No me acuerdo de haber visto los colores hasta haber leído Para siempre.
No me acuerdo de haberme asomado al agujero hasta que encontré a mi Alicia en su caída.


Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978) es autor del libro de relatos Arrastrar esa sombra

jueves, 9 de julio de 2009

Romance de la luna, luna


A Conchita García Lorca


La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca

miércoles, 24 de junio de 2009

Masacre en el Perú

Masacre de indígenas en Perú.
La matanza de indígenas, que se dio por estos días en Perú, es una constatación de la continuidad del exterminio que comenzó en 1492. En cualquier lugar donde los pueblos originarios resistan la embestida colonialista, también estarán los devoradores neoliberales prestos a asesinar. Los indígenas resistieron a la privatización de la Amazonía, se pararon en las carreteras para decir “no pasarán”. En medio de la rebelión y la muerte, se instaló el debate en la sociedad, provocando una crisis política e institucional en Perú. Algo parecido sucedió en Bolivia antes de la llegada de Evo Morales a la presidencia, y hoy ese país cuenta otra historia.
Las imágenes son contundentes, se deben difundir, no sólo para observar, sino también para generar un cambio de conciencia. Las comunidades originarias se presentan como un estorbo para los planes macabros de las empresas transnacionales. Si los pueblos latinoamericanos no se pronuncian en contra, la masacre continuará.

Mara Kalutich


En este link acceden a imágenes de la masacre en Perú:
http://catapa.be/en/north-peru-killings

En este link acceden a imágenes de la movilización indígena en Perú

http://www.flickr. com/photos/ diogenesampam/ sets/72157618828 518022/show/



Noticias referidas a la masacre publicadas en Página 12

5/6 http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-126172-2009-06-05.html

6/6 http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126186-2009-06-06.html

7/6 http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126230-2009-06-07.html

9/6 http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126326-2009-06-09.html

10/ 6 http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126409-2009-06-10.html

11/6 http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-126445-2009-06-11.html