domingo, 29 de marzo de 2009
miércoles, 25 de marzo de 2009
Trascendencia

" Porque el hombre es trascendencia, jamás podrá imaginar un paraíso. El paraíso es el reposo, la trascendencia negada, un estado de cosas ya dado, sin posible superación. Pero en ese caso ¿qué haremos?, Para que el aire sea respirable tendrá que dejar paso a las acciones, a los deseos, que a su vez tenemos que superar: tendrá que dejar de ser paraíso. La belleza de la tierra prometida es que ella prometía nuevas promesas. Los paraísos inmóviles no pueden prometer más que un eterno aburrimiento. (...)Si Dios es la infinitud y la plenitud del ser, no hay distancia entre su proyecto y su ser realidad, su voluntad es el fundamento inmóvil de su ser. Lo que quiere se hace, quiere cuanto es... Tal Dios no es una persona singular, es el universal, el todo inmutable y eterno. Y lo universal es silencioso... La perfección de su ser no deja ningún lugar al hombre porque el hombre no podría trascenderse en Dios si Dios ya está todo entero dado. En tal caso el hombre no es más que un accidente indiferente a la realidad del ser; está en la tierra como un explorador perdido en el desierto; puede ir a la derecha o a la izquierda, puede ir a donde quiera; jamás irá a ningún lugar y la arena cubrirá sus huellas. "
Simone de Beauvoir
Pyrrhus et Cinéas (fragmento)
jueves, 19 de marzo de 2009
Otoño, cosecha....
Equinoccio de otoño, pisemos uvas, recojamos mieses, es época de cosecha.
Todo comienza a cambiar de color, hasta la vida.
Mi hijo mayor viaja a Quito y habitará la Casa de los Espíritus. Luego de permanecer unos días en el Ombligo del Mundo según los Incas, El Cusco, se va a la mitad del mundo, según los geógrafos..
Pero en Quito comienza la primavera.
Mi hijo número 2 me pide que desaparezca. "En cuanto se vaya Marcela me voy" le digo, "Joya", me responde.
Mi hijo número 3 me pide que lo contenga. "Yo no tendría que estar acá", es su reclamo.
Mi hijo número 4 parece no importarle más que su piano; y su maestro de armonía dice que su talento le confirma su vocación de enseñar música.
Mi hermana, luego de 6 meses de gloria, decide partir.
El mundo acaba, el mundo comienza.
La luz y la oscuridad están en consonancia.
Detrás de cada una de las historias de mis hijos hay una historia mayor, no sólo una frase.
El cosmos está en armonía.
Termina la segunda cosecha.
Y a medida que avanza el frío y la oscuridad, tendremos tiempo para pensar en todo ésto.
La savia fluye más lenta. Es tiempo de reflexión e introversión.
De Muerte y Renacimiento.
Porque para vivir hay que matar.
Les deseo la Oscuridad, La Muerte, y el Renacimiento con el advenimiento de la nueva Primavera.
Que sus Dioses los bendigan.
Todo comienza a cambiar de color, hasta la vida.
Mi hijo mayor viaja a Quito y habitará la Casa de los Espíritus. Luego de permanecer unos días en el Ombligo del Mundo según los Incas, El Cusco, se va a la mitad del mundo, según los geógrafos..
Pero en Quito comienza la primavera.
Mi hijo número 2 me pide que desaparezca. "En cuanto se vaya Marcela me voy" le digo, "Joya", me responde.
Mi hijo número 3 me pide que lo contenga. "Yo no tendría que estar acá", es su reclamo.
Mi hijo número 4 parece no importarle más que su piano; y su maestro de armonía dice que su talento le confirma su vocación de enseñar música.
Mi hermana, luego de 6 meses de gloria, decide partir.
El mundo acaba, el mundo comienza.
La luz y la oscuridad están en consonancia.
Detrás de cada una de las historias de mis hijos hay una historia mayor, no sólo una frase.
El cosmos está en armonía.
Termina la segunda cosecha.
Y a medida que avanza el frío y la oscuridad, tendremos tiempo para pensar en todo ésto.
La savia fluye más lenta. Es tiempo de reflexión e introversión.
De Muerte y Renacimiento.
Porque para vivir hay que matar.
Les deseo la Oscuridad, La Muerte, y el Renacimiento con el advenimiento de la nueva Primavera.
Que sus Dioses los bendigan.
martes, 17 de marzo de 2009
Ser Mujer, Ser Humano

" No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser. "
Rosario Castellanos
Meditación en el umbral
En la otra orilla...

" Terminaron por conocerse tanto, que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido, y se sentían incómodos por la frecuencia con la que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo, o por el accidente ridículo de que el uno se anticipara en público a lo que el otro iba a decir. Habían sorteado juntos las incomprensiones cotidianas, los odios instantáneos, las porquerías reciprocas y los fabulosos relámpagos de gloria de la complicidad conyugal. Fue la época en que se amaron mejor, sin prisa y sin excesos, y ambos fueron mas conscientes y agradecidos de sus victorias inverosímiles contra la adversidad. La vida había de depararles todavía otras pruebas mortales, por supuesto, pero ya no importaba: estaban en la otra orilla. "
Gabriel García Márquez
El amor en los tiempos de cólera (fragmento)
domingo, 15 de marzo de 2009
miércoles, 11 de marzo de 2009
Apocalipsis

" Sí, llegará un momento en que la humanidad escéptica, enloquecida por los placeres, blasfema de impotencia, se pondrá tan furiosa que será necesario matarla como a un perro rabioso...Será la poda del árbol humano... una vendimia que sólo ellos, los millonarios, con la ciencia a su servicio, podrán realizar. Los dioses, asqueados de la realidad, perdida toda ilusión en la ciencia como factor de felicidad, rodeados de esclavos tigres, provocarán cataclismos espantosos, distribuirán las pestes fulminantes... Durante algunos decenios el trabajo de los superhombres y de sus servidores se concretará a destruir al hombre de mil formas, hasta agotar el mundo casi... y sólo un resto, un pequeño resto, será aislado en algún islote, sobre el que se asentarán las bases de una nueva sociedad. "
Roberto Arlt
Los siete locos (fragmento)
jueves, 5 de marzo de 2009
ALMA NOCTURNA

" Todo un lado de nuestra alma nocturna se explica por el mito de la muerte concebida, como una partida en el agua. Para el soñador, las inversiones entre esa partida y la muerte son continuas. Para ciertos soñadores, el agua es el movimiento nuevo que nos invita a un viaje nunca realizado. Esa partida materializada nos arranca a la materia de la tierra. Qué asombrosa grandeza tiene ese verso de Baudelaire, cómo llega al corazón de nuestro misterio esta imagen súbita: ¡Oh! Muerte, viejo capitán, ya es tiempo! ¡Levemos anclas! "
Gaston Bachelard
El agua y los sueños (fragmento)
lunes, 2 de marzo de 2009
Del "Viaje" de convertirse en hombre

Vaya a ser casualidad (o causalidad) pero puedo decir que la paz que buscaba con el viaje, y que me venia llevando tanto trabajo, la he encontrado aquí en La Paz. No es por ser una ciudad hermosa (que lo es), ni por la gente, sino por alguna razón que no puedo describir: simplemente es asi. En los últimos días me estoy sintiendo mas bien de lo que me he sentido en años quizá, soy feliz. Todo síntoma de ansiedad y estrés se ha desvanecido como el rocío en el campo. Adiós contracturas, adiós manos peladas, adiós Guido, bienvenido Guido. Si bien se que cada día que pase me voy a ir encontrando mas y mas a mi mismo, ya puedo atisbar quien soy bien en lo profundo, debajo de las turbulentas aguas de la adolescencia que se va. Por primera vez en un buen tiempo, estoy contento de ser quien soy, conforme conmigo mismo, con mi cuerpo, con mis afectos, con mis defectos, con mis maneras de ver el mundo que cambia (por suerte) cada mañana que me levanto en esta bellísima capital boliviana. Hemos estado en lugares increíbles (no es el caso de Villazón, por cierto), pero el Salar de Uyuni se me ha hecho un lugar de ensueño. El lugar tiene un brillo tan intenso y supernatural que el cielo de los Andes es opaco allí. Se me esta transformando la lengua, que ya no habla un español argentino, sino una mezcla de todos los españoles con los que me topo, además de los ingleses, alemanes, franceses, holandeses diferentes que se cruzan (podría decir el Aymara, pero verdaderamente es como chino básico). Hemos bailado ebrios de felicidad y licor de coca y cerveza en los carnavales de Uyuni y La Paz, con la gente local disfrutando de nuestra buena onda y de sacarse las ganas de empaparse unos "gringos" (como todos aquí nos ven; de hecho creen que somos yankees o ingleses y se dirigen a nosotros de antemano en ingles) hasta las medias. Los colectivos son, como me advirtieron, algo que bien podría decirse le falta al Infierno de Dante, una pesadilla de dos pisos recorriendo y tambaleándose por las calles de ripio de las montañas bolivianas (mas un chofer que venia borracho y con papel picado en el pelo cuando salimos para La Paz). De hecho, nos caímos en una zanja y tuvimos que bajar todos para que pudieran desencallar la ballena de 6 ruedas. Pero no pasó nada, no podríamos SIN DUDAS estar mejor. El lunes fue el cumpleaños de Adriano así que salimos acá y conocimos unas mendocinas con las que trabamos amistad, gente muy buena. Quizá nos acompañen al Titicaca. Durante una semana del viaje viajamos con una amigo Uruguayo, Nacho (que cuando veas las fotos, te vas a sorprender de lo igual que es a Franco y Francisco, una mezcla verdaderamente shockeante; lo mas raro aun es que parecía tener una mezcla de sus almas también, como te imaginaras: un tipazo). Así que no te sorprendas si a la vuelta antes de caer en Buenos Aires, no pasemos por Montevideo, donde estamos mas que invitados. Lo único que me viene preocupando hasta ahora es que no tuve un solo sueño hasta hoy a la mañana, que se condice con mi vuelta a un estado de animo excelente. Creo que no estuve soñando simplemente porque mis sueños no tenían nada que aconsejarme, el vivir el presente es suficiente para que el alma se manifieste sola o eso creo yo. ¿Vos que opinas? ¿Porque pueden abandonarte los sueños? Me alegro mucho por Bruno y su tiempo libre, se lo tiene merecido. Decile que cuando vuelva, quiero que me de clases de guitarra que acá no puedo dejar de tocar, por cierto ya estuvimos tocando en publico y nos ha ido bastante bien, estamos componiendo música con los chicos muy buena. También me alegro por Fran, vas a tener otro hijo para extrañar, pero otro hijo feliz. De Renzo solo puedo decir que no me extraña que extrañe el colegio. Por la salud de mis abuelas no puedo mas que ponerme feliz. Yo por mi parte ya no resiento, ya no duelo, simplemente los extraño a todos mas de lo que verdaderamente imagine, espero que cuando vuelva vean al Guido que todos siempre quisieron ver, al que saben que estaba, pero ausente, al que le dolía tanto como amaba amar. Hoy por suerte, solo sé algo: que amo, como te amo a vos Mamá, como me duele que te duela extrañarme, pero como bien sabés es lo mejor para los dos y para todos. Algún día todo esto será para mejor, estoy seguro. Se me hace muy largo contar todo lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo, fuera de innecesario, cuando vuelva tendré horas y horas para hablar, y fotos para mostrar, hoy por hoy solo puedo decirte estas palabras: los amo a todos, los extraño pero los llevo en mi corazón desde Buenos Aires a donde sea. Hoy estamos partiendo para el Titicaca, queremos volver a la naturaleza, la ciudad ya nos dió todo lo que tenía para ofrecernos. Cuando cruce al Perú, llamo por telefono. Jueguen con un palo con Winston por mi y gracias por los consejos sobre la meditacion.
Nos estamos pensando, sintiendo, extrañando.
Con amor, Guido.
Carta de Guido De Marco a su mamá
sábado, 28 de febrero de 2009
No hace falta que intervenga la muerte para quedarse viuda

Cuando la tía Carmen se enteró de que su marido había caído preso de otros perfumes y otro abrazo, sin más ni más lo dio por muerto. Porque no en balde había vivido con él quince años, se lo sabía al derecho y al revés, y en la larga y ociosa lista de sus cualidades y defectos nunca había salido a relucir su vocación de mujeriego. La tía estuvo siempre segura de que antes de tomarse la molestia de serlo, su marido tendría que morirse. Que volviera a medio aprender las manías, los cumpleaños, las precisas aversiones e ineludibles adicciones de otra mujer, parecía más que imposible. Su marido podía perder el tiempo y desvelarse fuera de la casa jugando cartas y recomponiendo las condiciones políticas de la política misma, pero gastarlo en entenderse con otra señora, en complacerla, en oírla, eso era tan increíble como insoportable. De todos modos, el chisme es el chisme y a ella le dolió como una maldición aquella verdad incierta. Así que tras ponerse de luto y actuar frente a él como si no lo viera, empezó a no pensar más en sus camisas, sus trajes, el brillo de sus zapatos, sus pijamas, su desayuno, y poco a poco hasta sus hijos. Lo borró del mundo con tanta precisión, que no sólo su suegra y su cuñada, sino hasta su misma madre estuvieron de acuerdo en que debían llevarla a un manicomio.
Angeles Mastretta
Mujeres de ojos grandes
Por Amor
He poblado tu vientre de amor y sementera, he prolongado el eco de sangre a que respondo y espero sobre el surco como el arado espera: he llegado hasta el fondo. Morena de altas torres, alta luz y ojos altos, esposa de mi piel, gran trago de mi vida, tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos de cierva concebida.Ya me parece que eres un cristal delicado, temo que te me rompas al más leve tropiezo, y a reforzar tus venas con mi piel de soldado fuera como el cerezo. Espejo de mi carne, sustento de mis alas, te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, ansiado por el plomo. Sobre los ataúdes feroces en acecho, sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho hasta en el polvo, esposa. Cuando junto a los campos de combate te piensa mi frente que no enfría ni aplaca tu figura, te acercas hacia mí como una boca inmensa de hambrienta dentadura.Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera: aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, y defiendo tu vientre de pobre que me espera, y defiendo tu hijo. Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado envuelto en un clamor de victoria y guitarras, y dejaré a tu puerta mi vida de soldado sin colmillos ni garras. Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano, y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo cosida por tu mano.Tus piernas implacables al parto van derechas, y tu implacable boca de labios indomables, y ante mi soledad de explosiones y brechas recorres un camino de besos implacables. Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos.Poema Canción del Esposo Soldado
de Miguel Hernandez
martes, 24 de febrero de 2009
La esencia de la cobardía
¡Ser o no ser: he ahí el problema! ¿Qué es más levantado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante Fortuna, o tomar armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? ¿Morir..., dormir: no más! ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir..., dormir! ¡Dormir!... ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahi está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio! Porque ¿quien aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, las injurias del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quien querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo después de la muerte-esa ignorada región cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno-, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que deconocemos? Así la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes; y así los primitivos matices de la resolución desmayan bajo los pálidos toques del pensamiento, y las empresas de mayores alientos e importancia, por esta consideración, tuercen su curso y dejan de tener nombre de acción..."
viernes, 20 de febrero de 2009
María Luisa era una verdadera pluma...

" No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡ pierden el tiempo las que pretenden seducirme!
Está fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronostico reservado?
¡ María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡ María Luisa! ¡María Luisa!...y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡ Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. "
Oliverio Girondo
I, de Espantapájaros
El designio de ser felices

" El designio de ser felices que nos impone el principio del placer es irrealizable; mas no por ello se debe –ni se puede- abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización. Al efecto podemos adoptar muy distintos caminos, anteponiendo ya el aspecto positivo de dicho fin –la obtención del placer-, ya su aspecto negativo –la evitación del dolor-. Pero ninguno de estos recursos nos permitirá alcanzar cuanto anhelamos. La felicidad, considerada en el sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos; cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz. Su elección del camino a seguir será influida por los más diversos factores. Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior y de la medida en que se incline a independizarse de éste; por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos. "
Sigmund Freud, El malestar en la cultura
Escepticismo sobre el "puro regalo de los Dioses"

"¿Es la droga LSD como la mescalina? Tiene ciertamente efectos muy curiosos, -vide Aldoux Huxley!- de los cuales sé bien poco. Tampoco sé de su valor con pacientes neuróticos o psicóticos. Sólo sé que no tiene mucho sentido desear saber más sobre el inconsciente colectivo de lo que uno ya recibe a traves de los sueños y de la intuición. Cuanto más sabes de él, mayor y más pesadas se vuelven tus obligaciones morales, porque los contenidos del inconsciente se transforman en tus tareas y deberes individuales desde el momento en que se convierten en conscientes. ¿De verdad deseas aumentar tu soledad y los malentendidos con los demás? ¿Deseas encontrar cada vez mayores complicaciones y responsabilidades? Ya tienes bastante con las que tienes ahora. Si alguna vez pudiera decir que ya he hecho todo lo que sé que tengo que hacer, entonces quizás tendría una necesidad legítima de tomar mescalina. Pero si la tomase ahora, no podría estar seguro de no haberla tomado sólo por curiosidad ociosa. Odiaría la idea de haber tocado la esfera desde donde se hacen los colores que pintan el mundo, donde se crea la luz que hace brillar el esplendor de la madrugada, las líneas de todas las formas, el sonido que llena las órbitas, el pensamiento que ilumina la oscuridad del vacío. Hay algunas criaturas empobrecidas, quizás, para las cuales la mescalina pudiera ser un regalo divino sin efectos secundarios, pero soy profundamente escéptico de los "puros regalos de los dioses". Se suele pagar muy caro por ellos. Quidquid id est, timeo danao et dona ferentes."
Carta de Carl Gustav Jung a un conocido.
martes, 17 de febrero de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
Muertes y Aniversarios

Carta de Julio Cortázar a Roberto Fernández Retamar sobre la muerte del Che
París, 29 de octubre de 1967
Roberto, Adelaida, mis muy queridos:
Anoche volví a París desde Argel. Solo ahora, en mi casa, soy capaz de escribirles coherentemente; allá, metido en un mundo donde sólo contaba el trabajo, dejé irse los días como en una pesadilla, comprando periódico tras periódico, sin querer convencerme, mirando esas fotos que todos hemos mirado, leyendo los mismos cables y entrando hora a hora en la más dura de las aceptaciones. Entonces me llegó telefónicamente tu mensaje, Roberto, y entregué ese texto que debiste recibir y que vuelvo a enviarte aquí por si hay tiempo de que lo veas otra vez antes de que se imprima, pues sé lo que son los mecanismos del télex y lo que pasa con las palabras y las frases. Quiero decirte esto: no sé escribir cuando algo me duele tanto, no soy, no seré nunca el escritor profesional listo a producir lo que se espera de él, lo que le piden o lo que él mismo se pide desesperadamente. La verdad es que la escritura, hoy y frente a esto, me parece la más banal de las artes, una especie de refugio, de disimulo casi, la sustitución de lo insustituible. El Che ha muerto y a mí no me queda más que silencio, hasta quién sabe cuándo; si te envié este texto fue porque eras tú quien me lo pedía, y porque sé cuánto querías al Che y lo que él significaba para ti. Aquí en París encontré un cable de Lisandro Otero pidiéndome ciento cincuenta palabras para Cuba. Así, ciento cincuenta palabras, como sin uno pudiera sacarse las palabras del bolsillo como monedas. No creo que pueda escribirlas, estoy vacío y seco, y caería en la retórica. Y eso no, sobre todo eso no. Lisandro me perdonará mi silencio, o lo entenderá mal, no me importa; en todo caso tu sabrás lo que siento. Mira, allá en Argel, rodeado de imbéciles burócratas, en una oficina donde se seguía con la rutina de siempre, me encerré una y otra vez en el baño para llorar; había que estar en un baño, comprendes, para estar solo, para poder desahogarse sin violar las sacrosantas reglas del buen vivir en una organización internacional. Y todo esto que te cuento también me averguenza porque hablo de mí, la eterna primera persona del singular, y en cambio me siento incapaz de decir nada de él. Me callo entonces. Recibiste, espero, el cable que te envié antes de tu mensaje. Era mi única manera de abrazarte, a ti y a Adelaida, a todos los amigos de la Casa. Y para ti también es esto, lo único que fui capaz de hacer en esas primeras horas, esto que nació como un poema y que quiero que tengas y que guardes para que estemos más juntos.
Che
Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.
Ya nos escribiremos. Abraza mucho a Adelaida. Hasta siempre,
Julio
martes, 10 de febrero de 2009
Vivir divinamente

Por aquel entonces empecé a sentirme dios. No vayas a engañarte: seguía siendo, más que nunca, el mismo hombre nutrido por los frutos y los animales de la tierra, que devolvía al suelo los residuos de sus alimentos, que sacrificaba el sueño a cada revolución de los astros, inquieto hasta la locura cuando le faltaba demasiado tiempo la cálida presencia del amor. Mi fuerza, mi agilidad física o mental, se mantenían gracias a una cuidadosa gimnástica humana. Pero ¿qué puedo decir sino que todo aquello era vivido divinamente? Las azarosas experiencias de la juventud habían llegado a su fin, y también su urgencia por gozar del tiempo que pasa. A los cuarenta y cuatro años me sentía libre de impaciencia, seguro de mí, tan perfecto como mi naturaleza me lo permitía, eterno. Y entiende bien que se trata aquí de una concepción del intelecto; los delirios, si preciso es darles ese nombre, vinieron más tarde. Yo era dios, sencillamente, porque era hombre. Los títulos divinos que Grecia me concedió después no hicieron más que proclamar lo que había comprobado mucho antes por mí mismo. Creo que hubiera podido sentirme dios en las prisiones de Domiciano o en el pozo de una mina. Si tengo la audacia de pretenderlo se debe a que ese sentimiento apenas me parece extraordinario, y no tiene nada de único. Otros lo sintieron, o lo sentirán en el futuro.
(...)
Una parte de cada vida, y aun de cada vida insignificante, transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes. Mi impotencia para descubrirlos me llevó a veces a las explicaciones mágicas, a buscar en los delirios de lo oculto lo que el sentido común no alcanzaba a darme. Cuando los cálculos complicados resultan falsos, cuando los mismos filósofos no tienen ya nada que decirnos, es excusable volverse hacia el parloteo fortuito de las aves, o hacia el lejano contrapeso de los astros. "
Marguerite Yourcenar
Memorias de Adriano (fragmento)
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